
Imagen: Chat GPT
Desde que Mark Carney asumió el cargo de Primer Ministro de Canadá en marzo de 2025, el gobierno canadiense ha redefinido de manera sustantiva las prioridades de su política exterior. Las transformaciones recientes del entorno geopolítico internacional, junto con las decisiones de política exterior impulsadas por Donald Trump, han obligado a Ottawa a replantear su estrategia internacional con el propósito de salvaguardar sus intereses nacionales y garantizar la protección de su población.
En un escenario internacional marcado por la incertidumbre derivada de la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán, así como por la intensificación de la disputa comercial entre Beijing y Washington, tanto México como Canadá, en su calidad de integrantes del TMEC, han adoptado estrategias preventivas y reactivas orientadas a enfrentar las presiones, decisiones abruptas y amenazas carentes de sustento institucional impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En el caso de Canadá, Donald Trump amenazó con incorporar al país como el estado número 51 de Estados Unidos y recurrió a mecanismos de presión económica que resultan incongruentes con la histórica relación de cooperación, amistad y asociación comercial entre ambas naciones norteamericanas. Asimismo, propuso la imposición de aranceles generales de entre 25 y 50 % sobre la totalidad de los productos canadienses destinados al mercado estadounidense, además de advertir sobre la aplicación de gravámenes de hasta 100 % si Ottawa consolidaba acuerdos comerciales estratégicos con China, especialmente en sectores vinculados con la importación de vehículos eléctricos. De igual manera, amenazó con sanciones arancelarias dirigidas contra industrias esenciales para las economías de Canadá y México, entre ellas las ramas siderúrgica y del aluminio, la industria automotriz y el sector aeronáutico.
En cuanto a México, Trump firmó órdenes ejecutivas para imponer un arancel del 25% a todos los productos mexicanos debido a su descontento hacia el gobierno mexicano por supuestamente no hacer lo suficiente para detener el flujo de fentanilo y de migrantes hacia EE. UU. A diferencia de Canadá, las exportaciones mexicanas de energía quedaron sujetas al arancel completo del 25%. Además, Trump ha amenazado innumerables veces con retirarse del TMEC o dividirlo en acuerdos bilaterales separados, calificando el acuerdo vigente como “irrelevante”. También amenazó con imponer grandes barreras para evitar que empresas chinas utilicen a México como puente para exportar autos eléctricos a EE. UU. Aunado a ello, el mandatario estadounidense ha amenazado a México con realizar ataques contra laboratorios de fentanilo y sedes de grupos criminales unilateralmente, además de cerrar los cruces fronterizos si México no detiene las caravanas de migrantes en su camino hacia territorio estadounidense.
Las respuestas de Canadá y México han sido marcadamente diferentes. Mientras que Carney optó por visitas a potencias medias para impulsar el comercio y la inversión y denostar el régimen de Trump en foros internacionales como el G-20, Sheinbaum tuvo un enfoque menos visible a nivel internacional optando por acuerdos que favorecen la coordinación sin subordinación, una estrategia que combina la defensa de la soberanía mexicana con la disposición al diálogo técnico. Su empeño en no caer en las provocaciones de Trump a veces se ha confundido con pasividad o inacción.
La tensión geopolítica y el ambiente en torno a la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, ha desencadenado una dinámica que ha impulsado la búsqueda de socios alternativos que sean confiables para Canadá, que reduzcan su dependencia y por ende, vulnerabilidad hacia Estados Unidos, que incrementen las inversiones hacia sectores estratégicos para Canadá y que brinden mayor certidumbre a su economía y lo vuelvan un actor más autónomo.
Uno de los primeros movimientos del año que llevó a cabo el Primer Ministro canadiense, a raíz de las amenazas de Trump fue voltear hacia su tercer socio comercial, México, con quien comparte un comercio de 55 mil millones de dólares. Canadá es el segundo destino de las exportaciones mexicanas y México el tercero de las canadienses. Las importaciones de México provenientes de Canadá son principalmente consistentes en ingredientes agrícolas crudos y maquinaria especializada. México importa semillas de canola, partes de aeronaves, carne de cerdo, catalizadores de óxido de níquel y partes de tractores para agricultura. Las principales exportaciones de México hacia Canadá son vehículos de pasajeros, camiones para el transporte de bienes, máquinas de pistones y bienes para el ensamblaje de aeronaves. El perfil de exportación está dominado por la cadena manufacturera automotriz de la cadena de suplemento. Canadá fue el tercer inversionista en México con 51 mil millones de dólares en 2025.
La visita y los encuentros entre Mark Carney y Claudia Sheinbaum a principios de 2026 marcaron un punto de inflexión en la relación bilateral al consolidar una agenda estratégica multidimensional y reforzar su cooperación económica, en seguridad, medio ambiente y coordinación política frente a desafíos globales. Ambos gobiernos convergieron en prioridades comunes que definirían las acciones de ambos gobiernos en los próximos tres años. El Plan de Acción 2025-2028 tiene como ejes: la sostenibilidad, la prosperidad, la movilidad y el bienestar, la seguridad, el medio ambiente y la sostenibilidad. Con dicho plan se busca impulsar la cooperación en sectores clave como minerales críticos, energías limpias y manufactura avanzada. Asimismo, establecer mecanismos de colaboración en biomanufactura y seguridad sanitaria refleja una creciente preocupación por la resiliencia de las cadenas de suministro. Se determinó que las fortalezas estratégicas que comparten ambos países son: manufactura, innovación, recursos naturales, tecnologías y energía limpia, productos agrícolas, industrias creativas, tecnologías de la información y las comunicaciones.
El acercamiento y la elevación del nivel de la relación bilateral obedece a factores tanto individuales como compartidos entre ambos Estados que coadyuvaron a que sus agendas confluyeran derivando así en un plan de acción trienal de carácter multidimensional que busca cumplir objetivos claramente trazados por los mandatarios de ambos Estados en el corto plazo. Ambos países se comprometieron a fortalecer el comercio bilateral, a apoyar a las PyMes e identifiar oportunidades de negocios para repuntar la competitividad y el acceso a los mercados, así como incentivar oportunidades de inversión mutuas.
Acordaron establecer el Diálogo Bilateral en materia de Seguridad para profundizar la colaboración estratégica y la coordinación operativa en áreas clave. Se comprometieron a unir esfuerzos para combatir el tráfico ilegal de sustancias psicotrópicas y narcóticas incluido el fentanilo y los precursores químicos de drogas sintéticas ilegales, así como armas de fuego, tráfico humano, lavado de dinero. Lo anterior, con base en los principios de responsabilidad compartida, confianza mutua, respeto a la soberanía y cooperación sin subordinación. Este aspecto fue crucial en el diálogo toda vez que para Estados Unidos el compromiso por parte de México de redoblar esfuerzos para evitar el tráfico ilegal de fentanilo y para controlar el narcotráfico es decisivo. Por otro lado tanto México como Canadá acordaron conservar la cooperación exitosa que han tenido en materia de control de incendios y buscarán continuar sus esfuerzos por detener la acción climática y por preservar el medio ambiente.
En materia migratoria, los países se comprometieron a continuar fortaleciendo el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT) con pleno respeto de los derechos humanos y de las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos. Este programa beneficia a miles de familias mexicanas y los resultados del trabajo de estos trabajadores contribuye al bienestar de los canadienses. En Canadá viven más de 160 mil personas que se identifican como mexicanas, es el segundo país con mayor número de mexicanos, el segundo país con mayor conectividad aérea con México. En 2025 más de 2.8 millones de canadienses visitaron México y 500 mil mexicanos visitaron Canadá.
Canadá busca aumentar su independencia haciéndolo menos vulnerable a la política intimidatoria de Trump en pro de una mayor soberanía económica para mejorar la capacidad de innovación, diversificar las relaciones comerciales y atender el constante descenso de la productividad. Canadá requiere más empresas grandes en áreas tecnologizadas. La modernización de cadenas de suministro y la relocalización han favorecido la cooperación económica con México de manera importante.
En el marco del TMEC, los acuerdos alcanzados entre México con Canadá durante la visita de Carney no solo fortalecen la integración económica regional, sino que también evidencian una coordinación estratégica frente a presiones externas, particularmente de Estados Unidos. Seguida a la visita de Carney a México, en febrero más de 200 empresas canadienses visitaron México, para explorar oportunidades de negocios en las industrias creativas, tecnologías limpias y energía, agricultura y alimentos procesados, tecnologías de la información y las comunicaciones, manufactura avanzada. La visita comercial fue un movimiento del gobierno de Carney que precisó el rumbo a la revisión del TMEC, donde se evidenció la importancia de fortalecer el eje México-Canadá y no fragmentar el bloque norteamericano.
Es importante mencionar que la estrategia del gobierno canadiense de búsqueda de reforzamiento e impulso a las relaciones con otras potencias medias además de México incluyó otras importantes visitas, como las que llevó a cabo a las principales potencias medias del Indo-Pacífico: India, con el cual se acordó duplicar el comercio bilateral hacia 2030; Australia, con el cual se plantearon diversas alianzas en sectores estratégicos como minerales críticos, inteligencia artificial, energía y defensa, y Japón. Desde luego no se podría excluir a China de la estrategia de diversificación comercial canadiense, que por cierto no fue vista con buenos ojos por Trump.
Sin duda esta apertura que Canadá está teniendo hacia nuevos mercados tiene implicaciones directas para México, ya que, si bien puede generar competencia en la atracción de inversiones, también abre oportunidades de cooperación trilateral en sectores estratégicos.
El comercio entre México y Canadá ascendió a 2.2 millones de dólares en el 3er trimestre de 2025, principalmente servicios financieros y seguros, alojamiento temporal, preparación de bebidas, servicios inmobiliarios y alquiler de bienes inmuebles e intangibles. Los principales sectores de inversión son la industria farmacéutica, aeronáutica, espacial, manufactura avanzada en ambos países, minerales refinados y minerales críticos.
Canadá y México han suscrito 19 tratados bilaterales además del TMEC, que demuestran cómo la cooperación entre ambos países se extiende a múltiples ámbitos culurales, académicos, sociales y tecnológicos. En materia ambiental, ambos países han reafirmado su compromiso con el Acuerdo de París, impulsando políticas de desarrollo sostenible y energías limpias. En el ámbito educativo, los intercambios académicos y los proyectos de investigación conjunta han fortalecido la colaboración en áreas como la innovación tecnológica. A esto se suman los intercambios culturales y turísticos, que contribuyen a un mayor entendimiento entre ambas sociedades.
La administración actual canadiense ha dotado de gran importancia al fortalecimiento de las grandes empresas en áreas tecnologizadas. También se estableció un régimen comercial que fortalezca la competitividad del sector automotriz canadiense, recompensando a las compañías que produzcan en el país y manteniendo los aranceles a las importaciones provenientes de EE. UU. Estas medidas apuntan no sólo a calmar al sector, sino a crear una mayor conciliación con los gobiernos provinciales, particularmente con Ontario, tras el acuerdo comercial en vehículos eléctricos con China.
La estrategia del mandatario canadiense Carney ha sido oportuna y veloz con un objetivo muy claro: aumentar la independencia de Canadá frente a Estados Unidos, haciéndolo menos vulnerable a su política intimidatoria y lograr una mayor soberanía económica que permita fortalecer su capacidad de innovación, diversificar sus relaciones comerciales y atender el constante descenso de la productividad.
Recomendaciones para fortalecer la relación México-Canadá
Con el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, la política exterior de Canadá hacia México está adquiriendo un carácter más estratégico, estratificado y diversificado ya que combina cooperación con comercio e inversión, además de que busca una mayor coordinación frente a terceros Estados. La relación entre México y Canadá ha experimentado cambios sustantivos durante los últimos años, como resultado de varios factores que han incidido de manera integral en su política exterior, pasando de una interacción limitada a una asociación estratégica más compleja y diversa.
La amenaza común que representa Estados Unidos para la economía y los intereses nacionales de México y Canadá han derivado en la profundización de vínculos que independientemente del futuro del TMEC, coadyuvará en beneficios muy precisos para ambos países, por lo que deberán aprovechar la coyuntura para impulsar temas que habían quedado rezagados por mucho tiempo. Tanto Carney como Sheinbaum tienen claro que avanzar en una cooperación bilateral México-Canadá, no implica fragmentar el interés hacia el futuro del TMEC, sino fortalecerlo desde adentro. Si se fortalece la integración entre México y Canadá se reduce la dependencia de un solo eje dentro del bloque y eso hace que el TMEC sea menos vulnerable. México debería imitar la política exterior de diversificación y estrategización de relaciones particularmente con potencias medias y con países que en los últimos años experimentan un estancamiento.


